en 2030 todo el trabajo en it dependera de la ia segun gartner

En 2030 todo el trabajo en IT dependerá de la IA, según Gartner

Cinco años. Ese es el tiempo que Gartner considera que falta para que ya no puedas deletrear «IT» sin «IA». No es un juego de palabras ingenioso, sino una predicción bastante contundente: para 2030, absolutamente todo el trabajo de un departamento de IT implicará el uso de inteligencia artificial. Y esto viene de una consultora que no suele lanzar predicciones a la ligera.

La transformación silenciosa de la tecnología empresarial

En su reciente simposio en Gold Coast (Australia), los analistas de Gartner Alicia Mullery y Daryl Plummer lanzaron este pronóstico que hace reflexionar. Según sus datos, actualmente el 81% del trabajo en IT se realiza sin ayuda de IA – algo que cambiará radicalmente en los próximos años.

Lo más impactante no es solo que toda actividad IT dependerá de inteligencia artificial, sino que una cuarta parte (25%) de ese trabajo será realizado completamente por bots sin intervención humana. El 75% restante seguirá en manos humanas, pero con asistencia de IA.

Para entender la magnitud de este cambio, piensa en cómo ha evolucionado la relación entre humanos y herramientas tecnológicas: pasamos de usar Excel como una simple calculadora a tener asistentes de IA que pueden programar, depurar código, gestionar servidores y hasta detectar intrusiones en tiempo real.

¿Apocalipsis laboral en IT?

Ante estas predicciones, la reacción natural es preguntarse: ¿perderé mi trabajo en IT? Según Gartner, no habrá un «baño de sangre laboral» provocado por la IA. Sus datos indican que actualmente solo el 1% de las pérdidas de empleo se deben directamente a la inteligencia artificial.

Sin embargo, hay matices importantes. Plummer y Mullery señalan que los puestos de entrada al sector serán los más afectados. Esto ya está ocurriendo: según la firma de investigación laboral Revelio Labs, «los trabajos de nivel inicial altamente expuestos a la IA han disminuido más del 40%» entre enero de 2023 y julio de 2025.

Goldman Sachs tampoco es demasiado optimista en sus predicciones: la IA «podría desplazar entre el 6 y el 7% de la fuerza laboral estadounidense si se adopta ampliamente», aunque señalan que este impacto sería probablemente «transitorio» gracias a la creación de nuevos tipos de empleo.

Redistribución de tareas, no destrucción total

La realidad que estoy observando en el sector es más compleja que un simple «robots vs humanos». La IA está cambiando fundamentalmente cómo trabajamos, no solo si trabajamos. Los departamentos de IT están expandiendo sus capacidades gracias a estas herramientas, lo que paradójicamente hace más importante justificar el tamaño de los equipos.

Como apuntó Plummer en su presentación: «Nunca quieres dar la impresión de que tienes demasiada gente». Esta frase revela una presión adicional: demostrar que el valor humano sigue siendo imprescindible incluso con la automatización.

Nuevos roles, no solo despidos

El panorama no es tan sombrío como podría parecer. El Foro Económico Mundial, en su informe «Future of Jobs Report 2025» publicado en enero, sugiere que para 2030 la IA podría crear 78 millones más de empleos de los que elimina. Aunque, seamos sinceros, estas predicciones a largo plazo suelen tener un margen de error considerable.

Lo que sí veo claro es que ciertos roles están transformándose. Por ejemplo, muchos profesionales de IT están pasando de ser «ejecutores» a ser «supervisores» o «diseñadores de sistemas» que trabajan junto a la IA. El programador que antes escribía cada línea de código ahora puede estar supervisando, ajustando y mejorando lo que genera un sistema de IA.

El elefante en la habitación: la rentabilidad de la IA

Mientras debatimos sobre el futuro del empleo, hay un dato que me parece sorprendente: según Gartner, el 65% de las empresas están perdiendo dinero en sus inversiones en IA. Esto plantea una pregunta incómoda: ¿estamos adoptando la IA porque realmente mejora nuestros resultados o simplemente para no quedarnos atrás en la carrera tecnológica?

Esta cifra revela que muchas organizaciones están implementando soluciones de IA sin una estrategia clara o sin entender realmente cómo integrarlas en sus procesos existentes. El resultado es una colección de herramientas impresionantes pero desconectadas que generan más costes que beneficios.

La desconfianza persiste

Y no somos solo los profesionales técnicos quienes mantenemos cierto escepticismo. Según una encuesta del Pew Research Center de abril pasado a más de 5.400 estadounidenses, el 51% está más preocupado que entusiasmado por el avance de la IA.

Entre las preocupaciones más citadas están la pérdida de empleos (algo que ya hemos discutido), pero también aspectos igualmente importantes como los deepfakes, la desinformación y los sesgos algorítmicos. Todos hemos visto ejemplos de detectores de IA que fallan estrepitosamente o generadores de imágenes IA que reproducen estereotipos problemáticos.

Un cambio inevitable, pero con matices

Si algo tengo claro después de años siguiendo la evolución de la tecnología, es que el cambio es inevitable pero rara vez ocurre exactamente como se predice. La automatización completa de los departamentos IT para 2030 me parece un objetivo ambicioso, especialmente considerando las complejidades regulatorias, éticas y técnicas que aún enfrentamos.

Lo que sí veo es una integración progresiva, donde las tareas rutinarias serán las primeras en automatizarse completamente. Las funciones que requieren creatividad, empatía, negociación o pensamiento ético probablemente seguirán necesitando una importante supervisión humana durante mucho más tiempo.

Para los profesionales IT, el mensaje es claro: adaptarse o quedarse atrás. Ya no basta con dominar lenguajes de programación o protocolos de red; ahora es necesario entender cómo funcionan los modelos de IA, cómo pueden integrarse en los sistemas existentes y, quizás lo más importante, cuándo no deberían utilizarse.

La IA no es el futuro de IT, es su presente. Y quien no lo entienda así, corre el riesgo de convertirse en parte de ese 25% de funciones que, según Gartner, serán completamente automatizadas en los próximos cinco años.

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