openai y jony ive en apuros el ambicioso dispositivo de ia que podria retrasarse

OpenAI y Jony Ive en apuros: el ambicioso dispositivo de IA que podría retrasarse

Cuando dos gigantes unen fuerzas, esperamos resultados épicos. Pero incluso los titanes tropiezan. OpenAI, la compañía que acaba de convertirse en la startup más valiosa del mundo (por encima de SpaceX, ojo), está enfrentando serios obstáculos en su colaboración con el legendario Jony Ive para crear un dispositivo de IA revolucionario.

El proyecto secreto que ya no es tan secreto

La adquisición de la empresa de Ive (io) por 6.500 millones de dólares en mayo de 2025 dejó clara la ambición de Sam Altman: no se conformaba con dominar el software de inteligencia artificial, quería conquistar también el hardware. El objetivo es crear un dispositivo del tamaño de una palma, sin pantalla, capaz de interpretar señales visuales y auditivas del entorno y responder a nuestras peticiones.

Suena increíble, ¿verdad? El problema es que, según fuentes cercanas al proyecto, hay obstáculos técnicos importantes que podrían retrasar significativamente su lanzamiento previsto para 2026.

La paradoja del diseño perfecto sin el software adecuado

El equipo de Jony Ive —el hombre cuyas manos diseñaron el iMac, el iPod y el iPhone— ya tiene avances significativos en el hardware. Estamos hablando de un dispositivo del tamaño aproximado de un smartphone, equipado con cámara, micrófono y altavoz (posiblemente con múltiples cámaras), diseñado para permanecer sobre una mesa o escritorio, aunque también podría transportarse.

Pero tener un diseño bonito no sirve de mucho si el cerebro del aparato no funciona como debe. Y aquí es donde aparecen los verdaderos desafíos:

  1. La personalidad del asistente: Definir cómo debe «comportarse» la IA está resultando complicado. No quieren que sea demasiado servil, ni demasiado directo, ni que hable sin parar en un bucle interminable (algo que cualquiera que haya usado ChatGPT por un tiempo reconocerá como problema).

  2. Privacidad: El dispositivo está pensado para estar «siempre activo», recopilando datos durante el día para construir una «memoria» de asistente virtual. Las implicaciones de privacidad son enormes.

  3. Potencia de cálculo: Quizá el obstáculo más significativo. Como señaló una fuente cercana a Ive: «Amazon tiene la capacidad computacional para Alexa, Google la tiene para su dispositivo Home, pero OpenAI está luchando para conseguir suficiente potencia incluso para ChatGPT, y mucho menos para un dispositivo de IA».

La carrera por superar a los asistentes del pasado

El mercado de altavoces inteligentes ha estado dominado por gigantes como Amazon con Echo y Google con sus dispositivos Home durante una década. Pero seamos honestos: estos aparatos son básicamente glorificados temporizadores de cocina y reproductores de música. OpenAI e Ive quieren crear algo mucho más potente y útil.

La visión es ambiciosa: un dispositivo que sea como «un amigo que es una computadora, pero no tu extraña novia de IA… como Siri pero mejor», según explicó una persona informada sobre los planes. La idea es que sea «accesible pero no intrusivo».

El reto es mayúsculo porque estamos ante un mercado complicado. Friend, un compañero de IA que se lleva como un colgante, ha sido criticado por ser «espeluznante». El pin de IA fabricado por Humane (una empresa en la que Altman invirtió personalmente) ha sido descartado. No es fácil acertar con estos dispositivos.

La fiebre de contratación y fabricación

Para hacer realidad este ambicioso proyecto, OpenAI ha iniciado una impresionante ola de contrataciones. La adquisición de io trajo consigo a más de 20 ex empleados de Apple captados por Ive. Además, han reclutado al menos a una docena más de expertos en dispositivos de Apple solo este año.

Y no solo eso: también han fichado a miembros del personal de Meta que trabajaban en el casco Quest y en las gafas inteligentes de la compañía.

En cuanto a la fabricación, OpenAI está colaborando con fabricantes contractuales chinos, incluido Luxshare, aunque el ensamblaje final podría realizarse fuera de China.

¿La revolución del detector de IA o solo otro gadget más?

Lo interesante de este dispositivo es que, en teoría, funcionaría como un avanzado detector de IA natural: captando nuestro entorno, nuestras expresiones y nuestras necesidades sin que tengamos que activarlo con una palabra clave o indicación específica.

A diferencia de los generadores de imágenes de IA que están enfocados en crear contenido visual a partir de indicaciones, este dispositivo pretende entender y responder a nuestro mundo físico de forma intuitiva.

La gran pregunta es si OpenAI logrará superar estos obstáculos técnicos a tiempo o si veremos otro retraso en un producto tecnológico muy esperado. Con una valoración de 500.000 millones de dólares, la presión sobre Altman para diversificar más allá del software es enorme.

Por ahora, tanto OpenAI como LoveFrom (el grupo de diseño de Ive) han declinado hacer comentarios. Mientras tanto, seguiremos diciéndole a nuestros actuales asistentes virtuales que pongan temporizadores y nos cuenten chistes malos, esperando que algún día llegue algo realmente revolucionario.

Noticias similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *