Meta defiende que las descargas de contenido para adultos fueron para «uso personal», no para entrenar IA
La batalla legal entre Meta y Strike 3 Holdings ha dado un nuevo giro esta semana. El gigante tecnológico solicitó a un tribunal de distrito estadounidense que desestime la demanda que lo acusa de descargar ilegalmente miles de películas para adultos con el supuesto objetivo de entrenar sus modelos de inteligencia artificial.
La controversia: ¿torrents para entrenar IA o para uso personal?
Strike 3 Holdings, una productora de contenido para adultos, acusó a Meta de utilizar direcciones IP corporativas para descargar ilegalmente algunas de sus películas. La demanda va más allá y alega que Meta habría ocultado parte de esta actividad mediante una «red sigilosa» compuesta por 2.500 «direcciones IP ocultas». Según Strike 3, estas descargas tenían como objetivo entrenar en secreto una versión no anunciada de su modelo de IA para Movie Gen, su generador de videos.
Los daños solicitados por Strike 3 no son precisamente calderilla: podrían superar los 350 millones de dólares. Una suma que haría temblar incluso a una empresa del tamaño de Meta.
La respuesta de Meta: «Acusaciones sin fundamento»
En su moción para desestimar la demanda presentada este lunes, Meta ha sido contundente. La empresa no solo niega las acusaciones, sino que califica a Strike 3 Holdings como un «troll de derechos de autor que presenta demandas extorsivas».
Meta argumenta varios puntos que, en su opinión, desmontan por completo la teoría de Strike 3:
- No hay evidencia de que Meta dirigiera alguna de las descargas de las aproximadamente 2.400 películas propiedad de Strike 3.
- Strike 3 no cita «ningún hecho que sugiera que Meta haya entrenado alguna vez un modelo de IA con imágenes o videos para adultos, y mucho menos intencionalmente».
- Las descargas identificadas comenzaron en 2018, aproximadamente cuatro años antes de que Meta iniciara sus esfuerzos en IA relacionados con «Modelos Multimodales y Video Generativo».
- Los términos de servicio de Meta prohíben explícitamente generar contenido para adultos, lo que contradice la premisa de que tales materiales podrían ser útiles para el entrenamiento de sus modelos.
«Estas acusaciones son falsas», declaró un portavoz de Meta a Ars Technica, dejando clara su postura.
La teoría alternativa: ¿empleados consumiendo contenido en horas de trabajo?
Lo que Meta sugiere es bastante más mundano y, francamente, menos sorprendente: las descargas identificadas probablemente fueron realizadas por individuos para «uso personal privado». La empresa señala que la cantidad de descargas (unas pocas docenas de títulos por año, obtenidos de forma intermitente) es más consistente con el consumo personal que con un esfuerzo coordinado para entrenar IA.
«La inferencia mucho más plausible que se puede extraer de tal actividad escasa y no coordinada es que individuos dispares descargaron videos para adultos para uso personal», argumenta Meta en su presentación.
Para ponerlo en perspectiva, Meta contrasta estas 22 descargas por año con los enormes conjuntos de datos necesarios para entrenar modelos de IA efectivos, como los mencionados en las demandas de autores de libros cuyos trabajos han sido utilizados sin permiso.
El factor humano: ¿quién está detrás de las descargas?
Un aspecto importante que Meta destaca es que Strike 3 no identifica a ninguno de los individuos que supuestamente utilizaron las direcciones IP de la empresa, ni alega que alguno estuviera empleado por Meta o tuviera algún papel en el entrenamiento de IA.
«Decenas de miles de empleados, así como innumerables contratistas, visitantes y terceros acceden a Internet en Meta todos los días», señala la empresa. Por tanto, aunque es posible que uno o más empleados descargaran contenido de Strike 3, también podría haber sido «un invitado, un aprovechador, un contratista, un proveedor, una persona de reparación, o cualquier combinación de tales personas».
La demanda también menciona a un contratista de Meta que supuestamente descargó contenido para adultos en la casa de su padre, pero Meta argumenta que estas descargas también «son claramente indicativas de consumo personal». Este contratista trabajaba como «ingeniero de automatización», un rol que, según Meta, no tendría por qué estar relacionado con la obtención de datos para entrenar IA.
La supuesta «red sigilosa»: un argumento que no cuadra
Uno de los aspectos más intrigantes de la demanda es la alegación sobre una «red sigilosa» de direcciones IP ocultas. Meta señala una incongruencia fundamental en este argumento: «¿Por qué Meta buscaría ‘ocultar’ ciertas descargas alegadas mientras usa direcciones IP corporativas fácilmente rastreables para cientos de otras?».
«La respuesta obvia es que no lo haría», concluye Meta, calificando la «teoría de entrenamiento de IA» de Strike 3 como «sin sentido y sin fundamento».
La imposibilidad de monitorear toda la actividad
Meta también argumenta que no se le puede exigir que vigile cada archivo descargado por cualquier persona que use su red global, calificándolo como «una tarea extraordinariamente compleja e invasiva». La empresa cita precedentes legales que solo requieren emplear «medidas simples» para monitorear tal actividad, no una vigilancia exhaustiva.
Más allá de la batalla legal: la reputación en juego
Para Meta, esta batalla legal va más allá de evitar el pago de daños. También está en juego su reputación en el ámbito de la generación de contenido mediante IA, especialmente en un momento en que la regulación sobre contenido explícito se está endureciendo.
«No queremos este tipo de contenido, y tomamos medidas deliberadas para evitar entrenar con este tipo de material», afirmó el portavoz de Meta, subrayando el compromiso de la empresa con políticas responsables en el desarrollo de su tecnología de generador de imágenes IA.
Strike 3 tiene ahora dos semanas para responder a la moción de Meta. Mientras tanto, los ojos del sector tecnológico están puestos en este caso que podría sentar precedentes sobre la responsabilidad corporativa en el uso de contenidos protegidos por derechos de autor para el entrenamiento de modelos de IA.
El detector de IA como solución intermedia
Este caso resalta la importancia creciente de los sistemas de detector de IA que pueden identificar si un contenido ha sido generado artificialmente. En un futuro cercano, herramientas como estas podrían ser cruciales para determinar si las empresas están utilizando indebidamente material protegido para entrenar sus algoritmos, o si están generando contenido que viola derechos de autor o políticas de uso.
La industria espera con interés el desenlace de este caso, que podría marcar un antes y un después en cómo se obtienen y utilizan los datos para el entrenamiento de los cada vez más populares modelos de IA generativa.


