Los fantasmas digitales: cuando la IA resucita a los muertos
Con los avances en inteligencia artificial, ha surgido un fenómeno inquietante: la posibilidad de crear réplicas digitales de personas fallecidas sin su consentimiento previo. En el mundo de la IA, esta práctica plantea dilemas éticos, legales y emocionales que merecen nuestra atención.
Cómo funcionan los «fantasmas de IA»
Estos simulacros digitales, también conocidos como «grief bots» o fantasmas de IA, pueden manifestarse en forma de texto, audio o incluso vídeo. La tecnología se entrena con datos personales del fallecido —conservaciones de mensajería, correos, grabaciones de voz, publicaciones en redes sociales— para generar respuestas que imiten su forma de comunicarse.
Para algunas personas en duelo, estas herramientas ofrecen lo que sienten como una aproximación a seguir interactuando con sus seres queridos. Pero no nos engañemos: estamos ante un territorio complejo donde la tecnología choca de frente con aspectos profundamente humanos como el duelo y la memoria.
De la nostalgia a la controversia
No todo el mundo ve con buenos ojos esta «resurrección digital». Recientemente, una simulación realista se utilizó para presentar la declaración de impacto de una víctima de asesinato en un tribunal, provocando reacciones encontradas. Futurism resumió la reacción en redes sociales como «tan inquietante como cabría esperar».
Como dijo Dorothy McGarrah en una encuesta del Wall Street Journal: «Tener fotos o videos de seres queridos perdidos es un consuelo. Pero la idea de que un algoritmo, propenso a generar tanto sinsentidos como cosas lúcidas, represente los pensamientos o comportamientos de una persona fallecida parece aterrador. Sería como generar una demencia digital después de la muerte de tus seres queridos.»
¿Se puede impedir legalmente la «resurrección digital»?
La idea de incluir en tu testamento una cláusula que específicamente prohíba el uso de tu imagen o datos para crear un fantasma de IA parece lógica, pero la realidad es más compleja.
Katie Sheehan, experta en planificación patrimonial y directora de Crestwood Advisors, señala que estamos en territorio inexplorado: «No he visto ningún documento redactado hasta la fecha que tenga esto en consideración, y reviso planes patrimoniales para clientes todos los días».
Un vacío legal preocupante
Aunque técnicamente podrías incluir en tu testamento o poder notarial una prohibición de que tus textos, voz, imagen o escritos sean utilizados por herramientas de IA, el problema es que actualmente no hay leyes específicas que impidan la creación de réplicas digitales no comerciales sin autorización.
La Ley de Acceso Fiduciario Uniforme Revisada a Activos Digitales —adoptada en muchos estados de EE.UU.— regula quién accede a las cuentas digitales de los fallecidos, pero no cubre específicamente los «bots fantasma», aunque podría aplicarse a parte del material digital que se usaría para crearlos.
A falta de legislación clara, Sheehan prevé que estos casos «se resolverán en los tribunales y se regirán por los términos del plan patrimonial, si es que se aborda dentro del plan». Y añade: «puede pasar algún tiempo antes de que obtengamos algún tipo de claridad o ley uniforme al respecto».
La ética de resucitar digitalmente a los muertos
Muhammad Aurangzeb Ahmad, profesor de informática en la Universidad de Washington Bothell, fue uno de los primeros investigadores en crear un «grief bot» hace más de una década tras el fallecimiento de su padre. Construyó el bot para que sus futuros hijos pudieran interactuar con su abuelo.
Lo que resulta revelador es que Ahmad no pensó en pedir permiso a su padre hasta después de haber creado el bot. Con el tiempo, se dio cuenta de que su creación reflejaba su visión personal de su padre, que podía diferir de la percepción que sus hermanos tenían de él. Aunque Ahmad cree que su padre «habría estado de acuerdo», lamenta no haber obtenido su consentimiento.
¿Prevalecen los derechos de los vivos sobre los muertos?
La profesora de derecho Victoria Haneman advierte en su artículo «La Ley de Resurrección Digital» que «no existe un panorama legal o regulatorio contra el cual planificar el patrimonio para proteger a quienes evitarían la resurrección digital, y hay pocos derechos de privacidad para los fallecidos».
Haneman señala que, históricamente, los derechos de los vivos suelen prevalecer sobre los de los muertos. Incluso las instrucciones específicas sobre cómo manejar los restos humanos no se consideran generalmente vinculantes. Algunos pedidos, como la donación de órganos que beneficia a los vivos, se consideran críticos, pero hay resultados mixtos sobre cómo los tribunales hacen cumplir otros intereses de los fallecidos.
Una solución alternativa: el derecho a la eliminación de datos
En lugar de depender exclusivamente de la planificación patrimonial, Haneman propone un enfoque que no discrimine a quienes mueren sin testamento (más del 60% de los estadounidenses). Su propuesta se centra en el «derecho a la eliminación», que permitiría a las personas o sus herederos eliminar los datos que podrían usarse para crear una réplica digital.
«Cualquier marco moderno debería reconocer la falta de accesibilidad como un obstáculo para la equidad y proteger los derechos de los más vulnerables a través de enfoques que no dependan de contratar a un abogado y ejecutar un plan patrimonial», argumenta Haneman.
Este derecho a la eliminación idealmente proporcionaría un plazo de 12 meses después del fallecimiento, permitiendo a los seres queridos gestionar el duelo antes de tener que abordar cuestiones de gestión de datos.
La resurrección digital en equilibrio con el duelo
Algunos expertos han advertido que interactuar con fantasmas de IA podría causar daños a la salud mental, especialmente si la industria del «más allá digital» no se diseña cuidadosamente. Despedirse es difícil, pero dejar ir se considera una parte crítica del proceso de duelo, y los fantasmas de IA podrían dificultarlo.
Por otro lado, también pueden ser herramientas útiles para gestionar el duelo si su uso se limita para permitir un proceso de luto típico o se combina con terapia. Ahmad me comentó que trabajar en su bot no solo ha mantenido a su padre cerca de él, sino que también le ha ayudado a reflexionar más profundamente sobre las relaciones y la memoria.
El futuro de los fantasmas digitales
Si algunos expertos tienen razón, podríamos ver un futuro donde las grandes tecnológicas se lucren aprovechándose de personas en duelo, ofreciendo pruebas gratuitas en momentos de vulnerabilidad, para luego obligarlas a pagar suscripciones para seguir accediendo a sus seres queridos digitales.
En un mundo donde los generadores de imágenes IA y otras tecnologías avanzan a ritmo vertiginoso, la creación de réplicas digitales de fallecidos podría normalizarse para las generaciones futuras. Aunque algunos lo consideren un avance natural de nuestras tradiciones para honrar a los muertos, otros ven una línea que no deberíamos cruzar.
Como señala Haneman: «Alimentar mensajes de texto y correos electrónicos en plataformas de IA existentes como ChatGPT y pedirle a la IA que responda con la voz del fallecido es simplemente un cambio de grado, no de tipo».


