Las aseguradoras recelan de la IA: OpenAI y Anthropic podrían autofinanciarse ante demandas multimillonarias
La industria de los seguros está mostrando una clara reticencia a ofrecer cobertura completa para empresas de IA, y no es para menos. Las demandas multimillonarias contra gigantes como OpenAI y Anthropic están empezando a dibujar un panorama preocupante para el sector asegurador, que no ve forma de calcular el riesgo real asociado a estas tecnologías emergentes.
La cobertura insuficiente: un problema de escala sin precedentes
La realidad es contundente: incluso las pólizas más ambiciosas se quedan cortas. OpenAI, con ayuda de Aon (el segundo corredor de seguros más grande del mundo), ha conseguido una cobertura para riesgos de IA que, según algunas fuentes, alcanzaría los 300 millones de dólares. Otras fuentes afirman que la cifra es considerablemente menor.
En cualquier caso, estamos hablando de cantidades que palidecen ante el potencial destructivo de varias demandas multimillonarias simultáneas. Kevin Kalinich, responsable de riesgo cibernético en Aon, lo expresa con claridad: «Aún no tenemos suficiente capacidad para los proveedores de modelos». Y añade algo que me parece revelador: las aseguradoras no pueden permitirse cubrir «un riesgo sistémico, correlacionado y agregado» derivado de errores en sistemas de IA.
Para que nos entendamos: las aseguradoras tradicionales están diseñadas para cubrir riesgos distribuidos (algunos clientes sufren daños, otros no), pero no están preparadas para un fallo catastrófico que afecte a todo un sector simultáneamente.
El auge de los «veredictos nucleares»
Para empeorar las cosas, en Estados Unidos estamos viendo cada vez más lo que llaman «veredictos nucleares»: compensaciones económicas astronómicas en demandas contra grandes empresas. Esto está haciendo que las compañías aseguradoras se lo piensen dos veces antes de ofrecer cobertura completa a empresas de tecnología relativamente jóvenes pero con un impacto potencial descomunal.
OpenAI, por ejemplo, se enfrenta actualmente a demandas por infracción de derechos de autor por parte de The New York Times y varios autores que alegan que su contenido fue utilizado para entrenar modelos sin consentimiento. Más grave aún es la demanda por homicidio culposo de los padres de un adolescente que se suicidó tras conversar con ChatGPT sobre métodos para quitarse la vida.
La solución: ¿autoasegurarse con el dinero de los inversores?
Ante este panorama, las empresas de IA están barajando alternativas poco convencionales. Según dos fuentes cercanas al tema, OpenAI ha considerado «autoasegurarse», es decir, reservar parte de los fondos de sus inversores para ampliar su cobertura frente a posibles demandas. La compañía ha recaudado casi 60.000 millones de dólares hasta la fecha, lo que le daría cierto margen para esta estrategia.
Una de estas fuentes reveló que OpenAI ha discutido la posibilidad de crear un «cautivo», un vehículo de seguros aislado que suelen utilizar grandes corporaciones para gestionar riesgos emergentes. No sería la primera: gigantes tecnológicos como Microsoft, Meta y Google ya utilizan estos mecanismos para cubrir responsabilidades propias de la era digital, como problemas de ciberseguridad o riesgos asociados a redes sociales.
Sin embargo, esta estrategia también tiene sus peligros. Una reclamación lo suficientemente grande podría agotar los fondos de un cautivo insuficientemente financiado, dejando a la empresa matriz en una posición vulnerable.
Por su parte, OpenAI ha confirmado que tiene seguro en vigor y está evaluando diferentes estructuras a medida que la empresa crece, aunque actualmente no dispone de un cautivo y se niega a comentar sobre planes futuros.
El caso Anthropic: 1.500 millones para resolver una demanda colectiva
El panorama no es mejor para la competencia. Anthropic ha acordado pagar la friolera de 1.500 millones de dólares para resolver una demanda colectiva interpuesta por autores que acusaban a la empresa de utilizar libros pirateados para entrenar sus modelos de IA.
Lo más revelador es lo que los abogados de Anthropic expresaron en los documentos judiciales: la demanda conllevaba el riesgo de «daños estatutarios sin precedentes y potencialmente amenazantes para el negocio». Y esto contra «la más pequeña de las muchas empresas que desarrollan IA con los mismos datos de libros». Parece una advertencia velada de que lo que viene podría ser mucho peor.
Según una fuente cercana, Anthropic, que ha recaudado más de 30.000 millones de dólares, está utilizando parte de sus propios fondos para pagar este acuerdo.
Las implicaciones para el futuro de la IA
Todo esto nos lleva a una reflexión inevitable: el desarrollo actual de la IA se está produciendo en un entorno donde los mecanismos tradicionales de protección financiera contra riesgos están fallando. Las aseguradoras simplemente no pueden o no quieren cubrir la magnitud de los posibles daños.
Esto podría tener dos efectos opuestos: por un lado, podría fomentar prácticas más responsables en las empresas de IA, conscientes de que no hay red de seguridad financiera que las proteja. Por otro lado, podría hacer que solo las empresas con respaldo financiero masivo puedan permitirse operar en este espacio, aumentando aún más la concentración del poder en unas pocas manos.
Lo que está claro es que, mientras los detectores de IA y los generadores de imágenes IA siguen captando la atención del público, en los despachos se libra una batalla mucho más silenciosa pero con consecuencias potencialmente más profundas para el futuro de esta tecnología.
La pregunta no es solo si las empresas de IA pueden permitirse las demandas, sino si nuestra sociedad puede permitirse un sistema donde los riesgos asociados a estas tecnologías son demasiado grandes para ser asegurados por los mecanismos convencionales. Y eso, amigos míos, es una pregunta que va mucho más allá del mero ámbito financiero.


