El caos organizativo en Meta: la guerra por la superinteligencia
A finales de agosto de 2025, la situación en Meta parece sacada de una película de ciencia ficción con demasiados protagonistas. La obsesión de Zuckerberg por dominar la carrera de la IA ha provocado una reestructuración sin precedentes en sus 20 años de historia corporativa, con fichajes estrella que amenazan con marcharse nada más llegar y veteranos que abandonan el barco.
La puerta giratoria de Meta: fichajes, amenazas y dimisiones
El caso más sonado ha sido el de Shengjia Zhao, cocreador de ChatGPT, quien amenazó con volver a OpenAI apenas unos días después de incorporarse a Meta. Llegó incluso a firmar documentación para regresar a su antiguo puesto. ¿La solución? Nombrarlo «científico jefe de IA» de Meta. Un ascenso exprés que dice mucho sobre el pánico que debe sentirse en los despachos cuando alguien valioso amenaza con marcharse.
Y no está solo. Ethan Knight, un científico de aprendizaje automático, se marchó tras semanas en la empresa. Avi Verma, investigador procedente de OpenAI, completó todo el proceso de incorporación pero nunca apareció el primer día. Por su parte, Rishabh Agarwal, que comenzó en abril de 2025, ya ha anunciado su marcha alegando vagamente «la necesidad de asumir un tipo diferente de riesgo».
No deja de ser curioso que Meta reste importancia a esta sangría de talento calificándola de «rotación normal» mientras invierte miles de millones en fichajes que duran menos que un caramelo en la puerta de un colegio.
Veteranos abandonando el barco
Mientras los nuevos fichajes huyen por la puerta trasera, veteranos con casi una década de experiencia como Chaya Nayak y Loredana Crisan, que llevaban nueve y diez años respectivamente trabajando en IA generativa en Meta, han decidido marcharse. No son los únicos: más de una docena de empleados veteranos han anunciado su salida en las últimas semanas.
La ironía no pasa desapercibida ni para los propios empleados de Meta. Como bromeaba la investigadora Mimansa Jaiswal en X: «Una reorganización más y todo estará solucionado. Solo una más». Cuando tus propios empleados bromean públicamente sobre el caos, quizás sea hora de replantearse la estrategia.
El joven príncipe: Alexandr Wang y el equipo «TBD»
En medio de esta revolución interna, Alexandr Wang se ha convertido en la nueva mano derecha de Zuckerberg para temas de IA. A sus 28 años, este empresario de Silicon Valley encabeza el departamento más secreto de Meta, denominado «TBD» (To Be Determined, o «por determinar» en español), lleno de fichajes de alto perfil y rodeado de expectativas.
Una de las primeras consecuencias de esta nueva dirección ha sido la cancelación del lanzamiento público de Llama Behemoth, el modelo insignia de Meta, tras no cumplir con las expectativas. El equipo TBD se está centrando ahora en construir modelos completamente nuevos que aspiran a alcanzar la superinteligencia.
Fricciones en la cúpula
Varios empleados describen a Zuckerberg como «profundamente involucrado» en el equipo TBD, mientras otros son menos amables y hablan directamente de «microgestión». Wang y Zuckerberg parecen tener dificultades para alinearse en los plazos para alcanzar la superinteligencia, con Zuckerberg presionando para acelerar el proceso.
El estilo de liderazgo de Wang también ha generado fricciones. No es sorprendente: pasar de dirigir una startup a gestionar equipos en un gigante tecnológico de casi 2 billones de dólares no es precisamente un cambio sencillo. Además, algunos de los recién llegados se han quejado de la burocracia corporativa y la competencia interna por recursos prometidos, como el acceso al poder computacional.
Los viejos maestros: marginados pero no olvidados
Con la llegada de la nueva guardia, figuras clave como Yann LeCun, científico jefe de IA de Meta durante años, han quedado parcialmente relegadas. LeCun mantiene su cargo, pero ahora reporta a Wang, no directamente a Zuckerberg.
Ahmad Al-Dahle, quien lideró los esfuerzos de Llama y la IA generativa a principios de año, no ha sido nombrado jefe de ningún equipo en la nueva estructura. Por su parte, Chris Cox, director de producto y uno de los acólitos históricos de Zuckerberg, ha visto cómo Wang reporta directamente al CEO, excluyéndole de supervisar el área de IA generativa que antes estaba bajo su control.
¿Vale la pena tanto drama?
Toda esta agitación tiene un objetivo claro: la «superinteligencia personal» que Zuckerberg ha convertido en su obsesión. Meta ha invertido miles de millones en esta visión, incluidos los 14.000 millones destinados al grupo de etiquetado de datos Scale de Wang.
Sin embargo, los resultados tardan en llegar. El modelo Llama Behemoth no cumplió las expectativas, y la compañía ya está considerando posibles recortes en el equipo de IA. Una memo interna vista por el Financial Times reveló que Meta ha «pausado temporalmente la contratación en todos los equipos de Meta Superintelligence Labs, con la excepción de roles críticos para el negocio».
Un futuro incierto para la IA de Meta
No todo son malas noticias. El fichaje de Nat Friedman como jefe de Productos e Investigación Aplicada ha sido bien recibido internamente. Y Zhao, a pesar de su amago de salida, sigue siendo considerado un valor técnico de primer nivel capaz de impulsar el desarrollo de IA de la compañía.
La pregunta que queda en el aire es si esta apuesta a todo o nada por la superinteligencia dará frutos o si acabará siendo recordada como otra reorganización más en la historia de Meta. Lo que está claro es que Zuckerberg está dispuesto a revolucionar completamente su organización de 20 años por esta visión.
En un sector donde se mueven miles de millones, las guerras de poder internas y el talento volátil son moneda común. Pero pocas veces hemos visto a una empresa de este tamaño sacudir tan profundamente sus cimientos en nombre de una tecnología que aún no existe. Si los detectores de IA pudieran analizar organizaciones en lugar de textos, seguramente encontrarían en Meta actual todos los patrones de una empresa en completa transformación… o en plena crisis existencial.


