Darren Aronofsky y su apuesta por los documentales históricos generados con IA: entre la innovación y la controversia
El prestigioso director Darren Aronofsky acaba de lanzarse a una aventura tan ambiciosa como arriesgada. Su estudio Primordial Soup, en colaboración con la revista Time, ha estrenado los primeros episodios de On This Day… 1776, una serie de videos cortos que recrean momentos clave de la Revolución Americana utilizando IA para generar escenas fotorrealistas con avatares digitales de figuras históricas como George Washington o Benjamin Franklin.
Un experimento controvertido en narración histórica
La iniciativa ha sido presentada por Time Studios como «una muestra de lo que puede ser un uso reflexivo, creativo y dirigido por artistas de la IA». Según su presidente Ben Bitonti, no se trata de reemplazar el oficio tradicional, sino de «expandir lo que es posible y permitir a los narradores llegar a lugares a los que simplemente no podían antes».
Sin embargo, la recepción crítica ha sido implacable. Medios como AV Club han criticado los «movimientos de cámara repetitivos y personajes cerosos» que hacen de la serie «una fea mirada a la historia americana». CNET fue aún más duro, calificando el proyecto como un «desastre de IA que está arruinando la historia americana». Y The Guardian lamentó que el «una vez aclamado director de Black Swan y The Wrestler se haya ahogado en una sopa de IA», llamando a la serie «vergonzosa», «terrible» y «fea como el pecado».
El proceso: humanos y máquinas colaborando (o intentándolo)
Lo primero que hay que aclarar es que On This Day… 1776 no es un producto generado exclusivamente por IA. El guion fue escrito por un equipo humano liderado por los colaboradores habituales de Aronofsky, Ari Handel y Lucas Sussman. Los diálogos son interpretados por actores profesionales del Screen Actors Guild, no por voces sintetizadas.
Lo que sí está generado por IA es el componente visual. Según fuentes cercanas al proyecto, el proceso comienza con storyboards y referencias visuales creadas por humanos. Estos materiales, junto con el guion, se introducen en un generador de video de IA que crea tomas individuales que luego son ensambladas y refinadas por humanos en postproducción.
Pero este proceso dista mucho de ser eficiente. Lo que teóricamente debería ahorrar tiempo —eliminar la necesidad de localizaciones, actores físicos y equipos de rodaje— acaba consumiendo «semanas» para cada video de apenas unos minutos. Como reconoce alguien del equipo: «No sabes si vas a obtener lo que quieres en la primera toma o en la décima o en la cuadragésima toma».
¿Por qué apostar por la IA para recrear la historia?
La pregunta del millón es: ¿qué llevó a un cineasta del calibre de Aronofsky a embarcarse en un proyecto así, sabiendo las limitaciones actuales de la tecnología? Según las fuentes consultadas, la respuesta parece ser una mezcla de curiosidad creativa y experimentación con nuevas herramientas narrativas.
Ventajas económicas y creativas (teóricas)
Aunque el proceso sea tedioso, recrear escenas históricas con IA sigue siendo sustancialmente más barato que filmar un docudrama con vestuario de época, localizaciones y actores. Como señala una fuente del proyecto: «Nunca podríamos lograr lo que estamos haciendo aquí por esta cantidad de dinero».
Además, los episodios futuros prometen «cosas que las cámaras simplemente no pueden hacer», sugiriendo que el equipo espera aprovechar capacidades únicas de la IA generativa para crear secuencias imposibles en la cinematografía tradicional.
Un formato adaptado a las limitaciones tecnológicas
La decisión de crear videos cortos en lugar de una película completa responde directamente a las limitaciones actuales de los generadores de IA. Mantener la consistencia visual durante tres minutos ya es complicado; hacerlo durante dos horas sería prácticamente imposible.
«Es mucho más difícil y requiere mucho más trabajo mantenerse consistente dentro de dos horas», explica alguien del equipo. «Cuando intentas crear un clip de 20 segundos y algo sale mal, tienes que empezar de nuevo. La posibilidad de que algo salga mal en 20 segundos es bastante alta, pero en ocho segundos es mucho menor».
El elefante en la habitación: calidad versus novedad
Si has visto los primeros episodios —o simplemente las capturas de pantalla que circulan por internet— sabrás que estamos lejos de confundir estas imágenes con grabaciones reales. Los avatares generados por IA tienen ese inquietante «valle inquietante» característico, con gestos no del todo naturales y texturas que, aunque impresionantes para ser generadas, delatan su origen artificial.
Las alucinaciones visuales siguen siendo un problema
Uno de los mayores obstáculos que enfrenta el equipo son las «alucinaciones» visuales, esos errores característicos de la IA generativa donde aparecen elementos sin sentido o distorsionados. Según las fuentes, este problema está lejos de estar resuelto, y es otra de las razones por las que optaron por videos cortos.
¿Vale la pena el experimento?
Aquí es donde las opiniones se dividen radicalmente. Para los defensores del proyecto, estamos ante un campo de pruebas fascinante que explora los límites de una tecnología emergente. Para los detractores, representa una degradación innecesaria de la narrativa histórica, sustituyendo la artesanía cinematográfica por una estética artificial que no aporta nada sustancial.
Lo cierto es que resulta difícil no preguntarse si el resultado final justifica el esfuerzo. Si el proceso sigue siendo tan laborioso como describen las fuentes, ¿no habría sido más eficiente y estéticamente satisfactorio filmar con actores reales y sets tradicionales?
El futuro de la narración visual con IA
Cuando pregunté a una fuente cercana al proyecto si creían que esta tecnología estaba realmente lista para reemplazar a los actores humanos en pantalla, su respuesta fue sorprendentemente sincera: «No sé si realmente lo sabemos, honestamente. Creo que sabemos que la tecnología está ahí para intentarlo».
Esta experimentación, con todos sus fallos y limitaciones, podría verse como un paso necesario en la evolución de una nueva forma de contar historias. O, dependiendo de tu perspectiva, como un callejón sin salida estético que sacrifica la conexión humana fundamental que hace que el cine funcione.
El rol insustituible del factor humano
Incluso los más entusiastas del proyecto reconocen que ciertos elementos del proceso cinematográfico siguen siendo irreemplazables. «Personalmente, no creo que nunca lleguemos allí [reemplazando a los editores humanos]», confiesa una fuente. «Realmente necesitamos desesperadamente a un editor. Necesitamos otro par de ojos que pueda mirar el corte y tomar decisiones creativas».
Lo que nadie parece capaz de responder es si el objetivo final —crear un documental histórico convincente mediante IA— es realmente alcanzable con la tecnología actual o si, más allá del factor novedad, aporta algo que no podríamos conseguir de forma más efectiva con métodos tradicionales.
Un experimento que define los límites actuales del generador de imágenes IA
Al final, On This Day… 1776 podría pasar a la historia no tanto por su contenido, sino por ser uno de los primeros intentos serios de utilizar la IA generativa en un proyecto narrativo ambicioso


