Cuando la IA expone a los ciberdelincuentes: el caso absurdo de dos hermanos contratistas
El mundo de la seguridad informática está lleno de historias fascinantes, pero pocas tan irónicas como la de los hermanos Akhter. Estos dos contratistas del gobierno estadounidense protagonizaron lo que podría considerarse la comedia de errores más absurda en ciberseguridad de los últimos años, donde la IA se convirtió en testigo y, paradójicamente, en cómplice involuntario de sus delitos.
Reincidentes digitales: la historia de los hermanos Akhter
Muneeb y Sohaib Akhter, ambos de 34 años y residentes en Alexandria (Virginia), acaban de sumar un nuevo capítulo a su historial delictivo. El Departamento de Justicia de Estados Unidos los acusa de haber eliminado bases de datos y documentos gubernamentales pertenecientes a tres agencias federales. Lo más sorprendente del caso: iniciaron sus acciones apenas cinco minutos después de ser despedidos de su trabajo como contratistas.
No es la primera vez que los hermanos tienen problemas con la justicia. En 2015 ya se declararon culpables de hackear sistemas del Departamento de Estado y una empresa privada, lo que les valió sentencias de 39 y 24 meses de prisión respectivamente, más tres años de libertad vigilada. Con estos antecedentes, sorprende que hubieran sido contratados nuevamente para trabajar con información sensible gubernamental.
El plan más improvisado de la historia
Los hechos ocurrieron el 18 de febrero. A las 4:55 PM, los hermanos fueron despedidos de la empresa contratista para la que trabajaban. La compañía, cuyo nombre no se ha revelado, proporciona software y servicios a nada menos que 45 agencias estadounidenses.
Lo que siguió parece sacado de una mala película de hackers:
- A las 5:00 PM (literalmente cinco minutos después del despido), comenzaron a intentar acceder al sistema de su empleador.
- La cuenta de uno de ellos ya había sido desactivada, pero el otro hermano logró acceder a una base de datos gubernamental alojada en los servidores de la empresa.
- Emitió comandos para bloquear el acceso a otros usuarios y procedió a eliminar 96 bases de datos con información sensible relacionada con asuntos de la Ley de Libertad de Información.
Hasta aquí, un intento de sabotaje bastante grave. Lo que convierte esta historia en algo digno de una comedia es lo que ocurrió después.
«Querida IA, ¿cómo borro la evidencia de mi crimen?»
Al parecer, los conocimientos técnicos de los hermanos no eran suficientes para cubrir sus huellas digitales. Su solución: preguntarle a una herramienta de IA.
Según la acusación, un minuto después de eliminar información del Departamento de Seguridad Nacional, Muneeb Akhter consultó a un chatbot de IA: «¿cómo borro los registros del sistema de servidores SQL después de eliminar bases de datos?». Como si esto no fuera suficiente, poco después volvió a consultar: «¿cómo se borran todos los registros de eventos y aplicaciones de Microsoft Windows Server 2012?».
Es difícil imaginar una forma más obvia de dejar evidencia. Usar una herramienta de IA para consultar cómo borrar pruebas de un delito que acabas de cometer es, básicamente, documentar tu propia actividad ilícita. Las herramientas de IA guardan registros de las consultas, y esta información puede ser solicitada mediante orden judicial.
El detector de IA más efectivo: la torpeza criminal
Este caso pone de manifiesto algo que los expertos en ciberseguridad sabemos desde hace tiempo: el eslabón más débil en cualquier sistema suele ser el factor humano. No importa cuán sofisticada sea la tecnología si quienes la utilizan cometen errores básicos.
Los hermanos Akhter intentaron utilizar la IA como un «cómplice digital» para encubrir sus acciones, sin comprender que estaban dejando un rastro digital aún más obvio. Es como intentar borrar huellas dactilares mientras se usan guantes con tu nombre bordado.
Fallos de seguridad por todas partes
La historia revela también graves fallos en los protocolos de seguridad:
- ¿Cómo es posible que personas con antecedentes por hackear sistemas gubernamentales fueran contratadas nuevamente para trabajar con información sensible?
- ¿Por qué la empresa no desactivó inmediatamente todos los accesos tras el despido?
- ¿Por qué no se confiscaron las laptops proporcionadas por la empresa en el momento del despido?
A esto se suma un detalle técnico que resulta casi cómico: uno de los hermanos intentaba borrar registros en Windows Server 2012, un sistema operativo que ya llevaba más de dos años sin soporte. Esto sugiere que las agencias gubernamentales siguen utilizando infraestructura obsoleta para almacenar información sensible.
La IA como testigo silencioso
Este caso nos muestra una faceta interesante sobre los generadores de imágenes IA y otras herramientas de inteligencia artificial: están cada vez más presentes en casos legales, ya sea como herramientas, testigos o incluso como parte de la evidencia.
Los sistemas de detección de IA están evolucionando rápidamente, y las autoridades cada vez tienen más capacidad para identificar patrones de comportamiento sospechoso en las consultas realizadas a estas herramientas. Si bien la IA puede usarse para fines maliciosos, también deja rastros que pueden ser seguidos.
Las consecuencias no tan inteligentes
Si los hermanos Akhter son declarados culpables, se enfrentan a penas considerables. Muneeb podría recibir hasta 45 años de prisión, incluyendo un mínimo obligatorio de dos años por cada cargo de robo de identidad agravada. Sohaib, por su parte, se enfrenta a una pena máxima de seis años.
Todo por un intento de venganza improvisado tras un despido, agravado por la falta de conocimientos técnicos y la brillante idea de pedirle consejos a una IA sobre cómo borrar evidencia digital. Si existe un premio al «criminal cibernético más torpe del año», estos hermanos definitivamente son fuertes candidatos.
Lecciones para empresas y agencias gubernamentales
Este caso ofrece varias lecciones importantes:
- La verificación exhaustiva de antecedentes es crucial, especialmente para roles con acceso a información sensible.
- Los protocolos de despido deben incluir la desactivación inmediata y completa de todos los accesos.
- Los dispositivos proporcionados por la empresa deben ser recuperados en el momento del cese.
- Mantener sistemas actualizados es fundamental para la seguridad.
- Monitorear y auditar regularmente los accesos a sistemas críticos puede ayudar a detectar actividades sospechosas.
La ironía final es que, en su intento por utilizar la tecnología más avanzada para encubrir sus acciones, los hermanos Akhter solo lograron proporcionar más evidencia en su contra. A veces, la mejor defensa contra el uso malicioso de la IA es simplemente la torpeza de quienes intentan utilizarla con fines delictivos.
En un mundo donde las herramientas de IA son cada vez más accesibles y potentes, esta historia nos recuerda que la tecnología no sustituye al sentido común. Y que, por mucho que avance el detector de IA para identificar comportamientos sospechosos, algunos delincuentes siguen haciendo el trabajo fácil a las autoridades.


