anthropic intenta borrar su codigo filtrado de internet y acaba tirando repositorios legitimos por el camino

Anthropic intenta borrar su código filtrado de internet y acaba tirando repositorios legítimos por el camino

Filtrar código fuente no es algo que le pase a cualquier empresa. Pero cuando le pasa a Anthropic, una de las compañías de IA más relevantes del momento, y encima el código filtrado es el de su propia herramienta interna de desarrollo, la historia se pone interesante. Y cuando el intento de remediarlo acaba perjudicando a cientos de desarrolladores inocentes, la historia se pone todavía más interesante.

Esto es, en esencia, lo que ha ocurrido esta semana con Claude Code, el cliente de desarrollo de Anthropic cuyo código fuente apareció en GitHub y se empezó a propagar a una velocidad que ningún equipo legal podía seguir.

La notificación DMCA que se fue de las manos

Anthropic reaccionó como suelen hacer las empresas en estos casos: activando el mecanismo legal disponible. Enviaron una notificación DMCA a GitHub pidiendo la retirada del repositorio original con el código filtrado, publicado por un usuario llamado nirholas, y de casi 100 forks específicos de ese repositorio.

Hasta aquí, todo más o menos dentro de lo razonable.

El problema vino después. GitHub, al procesar la solicitud, decidió ampliar el alcance de la retirada a una red de unos 8.100 repositorios derivados, argumentando que el propio solicitante había alegado que todos o la mayoría de esos forks eran igual de infractores que el repositorio original. Y ahí es donde la cosa se torció.

Porque entre esos 8.100 repositorios caídos no solo había copias del código filtrado. También había forks del repositorio oficial y público de Claude Code que la propia Anthropic mantiene en GitHub para recibir reportes de bugs y contribuciones de la comunidad. Desarrolladores que no habían tocado ni visto el código filtrado se encontraron de repente con sus repositorios desactivados sin previo aviso.

La reacción de la comunidad de desarrolladores

Como era de esperar, la respuesta en redes fue inmediata y bastante directa. El desarrollador Robert McLaws lo resumió sin rodeos: «Lo siento por que vuestros empleados filtraron el código fuente, y por que vuestros abogados no saben leer un repositorio. Voy a presentar un contra-aviso DMCA.»

No es solo frustración. Es que el proceso tiene consecuencias reales: un repositorio caído puede significar proyectos paralizados, trabajo perdido o simplemente la incómoda sensación de que te han metido en un lío que no es tuyo.

El intento de corrección

Para el miércoles, Anthropic ya había pedido a GitHub que restringiera las retiradas a las 96 URLs de forks que aparecían explícitamente en la notificación original, y que reactivara todos los repositorios que habían caído por el procesamiento masivo. Boris Cherny, responsable de Claude Code en Anthropic, reconoció en redes sociales que las retiradas excesivas «no eran intencionadas». Su compañero Thariq Shihipar las atribuyó a «un error de comunicación».

Bien. Error reconocido, solución en marcha. Pero el daño ya estaba hecho, y la pregunta de fondo sigue sin respuesta: ¿puede Anthropic realmente contener la propagación del código filtrado?

Cerrar la puerta del establo cuando el caballo ya se ha ido

La respuesta honesta es que no, o al menos no de forma efectiva. En el momento de escribir esto, múltiples copias del código fuente de Claude Code siguen siendo fácilmente localizables en GitHub. Y el problema no se limita a esa plataforma.

El código también ha aparecido en Codeberg, una plataforma de alojamiento de código con sede en Alemania. Esto es relevante porque Codeberg queda fuera del alcance directo de la DMCA estadounidense, aunque podría estar sujeta a normativas europeas similares. En la práctica, eso significa más trámites, más tiempo y más incertidumbre legal para cualquier intento de retirada.

El problema de las reimplementaciones

Pero hay algo todavía más complicado para Anthropic: varios desarrolladores ya han utilizado herramientas de IA para crear reimplementaciones «de sala limpia» (clean room) del cliente filtrado. Básicamente, han cogido el TypeScript original y lo han convertido a otros lenguajes como Python o Rust.

Esto importa mucho desde el punto de vista legal. Una reimplementación de sala limpia, cuando se hace correctamente, consiste en que alguien que no ha visto el código original recibe únicamente una descripción funcional de lo que hace el software y lo escribe desde cero en otro lenguaje. El resultado puede ser funcionalmente idéntico pero legalmente independiente. Es la misma estrategia que usó, por ejemplo, Phoenix Technologies cuando desarrolló una BIOS compatible con IBM en los años 80 sin copiar el código original.

El matiz aquí es ese «cuando se hace correctamente». Si la reimplementación la genera una IA que ha procesado el código filtrado durante su entrenamiento, o si quien la pide ha tenido acceso al original, la separación legal ya no está tan clara. Hay un debate abierto sobre si este tipo de código generado por IA puede realmente reclamar la independencia necesaria para no considerarse una obra derivada.

El giro irónico del propio Claude Code

Y aquí viene el detalle que complica las cosas desde otro ángulo completamente distinto. En diciembre pasado, Boris Cherny reconoció abiertamente que «en los últimos treinta días, el 100% de mis contribuciones a Claude Code fueron escritas por Claude Code». Es decir, la herramienta se escribió en buena parte a sí misma.

Esto no es solo una curiosidad técnica. La Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos protege las obras «asistidas por IA», pero esa protección generalmente no se extiende a trabajos generados íntegramente por IA sin intervención humana significativa. Si partes del código de Claude Code fueron generadas en su totalidad por el modelo sin supervisión humana real, el estatus de copyright sobre esas partes queda en el aire. Y si el código no tiene protección clara, las reclamaciones DMCA sobre ese código se vuelven mucho más difíciles de sostener.

Es un lío jurídico considerable, y lo peor es que no tiene una respuesta fácil con la legislación actual.

Lo que esto dice del estado actual de la IA en el desarrollo de software

Más allá del caso concreto de Anthropic, este episodio ilustra algo que vale la pena señalar. Las herramientas de desarrollo basadas en IA como Claude Code, GitHub Copilot o Cursor se están convirtiendo en parte del flujo de trabajo cotidiano de muchos programadores. Eso está bien. El problema es que la industria todavía no tiene respuestas claras para preguntas como: ¿quién es el autor de un código generado por IA? ¿Qué pasa cuando ese código se filtra? ¿Cómo se aplica el copyright a software que en gran parte se ha escrito a sí mismo?

La filtración del código de Claude Code no es solo un problema de seguridad operacional para Anthropic. Es también un experimento involuntario que pone sobre la mesa preguntas legales para las que el marco normativo actual no tiene respuestas sólidas todavía. Y eso, independientemente de lo que pase con los repositorios de GitHub, es algo que va a seguir siendo relevante durante mucho tiempo.

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