La fallida prueba de vuelo de Boeing Starliner: ¿qué ocurrió y qué sigue?
La misión de prueba de Boeing Starliner, destinada a verificar la preparación de la cápsula para las operaciones tripuladas, ha dado de qué hablar tras el reciente aplazamiento del lanzamiento. Aunque inicialmente se esperaba que el vuelo durara 8 días, llevando a los astronautas Butch Wilmore y Suni Williams a la Estación Espacial Internacional, ciertos problemas técnicos han obligado a que se posponga, dejando varias lecciones a su paso. Aquí te cuento más sobre lo ocurrido.
Una noche «aburrida» para la tripulación
Después de que los funcionarios cancelaran el intento de lanzamiento, el equipo de apoyo de Boeing y United Launch Alliance (ULA) escoltó a los astronautas fuera de la cápsula y los llevó de vuelta a sus aposentos en el cercano Centro Espacial Kennedy. Tories Bruno, CEO de ULA, había prometido una noche «aburrida» para los astronautas, lejos de la emoción esperada, pero en este caso, la «aburrimiento» significaba seguir todas las normas de seguridad rigurosamente.
El problema de la válvula: pieza clave en suspense
La cancelación giró en torno a una válvula que libera gas desde el tanque de oxígeno líquido en la etapa superior Centaur del cohete. Esta válvula es crucial ya que mantiene la presión adecuada para el correcto suministro de combustible a los motores RL10 y asegura que la estructura delgado de Centaur mantenga su integridad estructural.
En el pasado, ULA había gestionado situaciones similares cerrando y reabriendo la válvula, como en el lanzamiento del Atlas V en 2015. Sin embargo, con los astronautas a bordo, tomar ese riesgo no estaba permitido por sus estrictas reglas de vuelo.
Seguridad primero: medidas cautelosas ante todo
Una vez que los astronautas estuvieron a salvo, el equipo de lanzamiento de ULA pudo mitigar temporalmente las oscilaciones de la válvula, pero el movimiento se reanudó dos veces al drenar propelentes del Atlas V. Bruno explicó que la válvula había superado las 200,000 ciclos, su límite de funcionamiento normal en términos de pruebas de calificación. Esta decisión puso en evidencia lo importante que es revisar y actualizar componentes cuando así lo exige la seguridad.
¿Qué sigue para la misión Starliner?
Debido al fallo en la válvula, se decidió reemplazarla por completo. El equipo programó llevar el Atlas V y Starliner de vuelta al hangar vertical de ULA para cambiar la mencionada válvula. Bruno anticipó que este proceso podría tomar unos días, durante los cuales el equipo llevaría a cabo chequeos de fugas y las verificaciones necesarias para preparar todo para el próximo intento de lanzamiento.
NASA confirmó el martes por la noche que la nueva ventana de lanzamiento será el 17 de mayo, planteando la pregunta de si este plazo será suficiente para asegurar que todos los aspectos técnicos y de seguridad estén en su lugar.
Mientras la misión Starliner navega por sus desafíos técnicos, nos recuerda que en el campo de la ciberseguridad y la industria aeroespacial, no hay margen para el error. Cada fallo es una oportunidad para aprender y reforzar nuestros protocolos, asegurando que estemos más preparados para futuras misiones. Así que, aunque el camino continúe, seguimos expectantes y ansiosos por ver qué nos depara el siguiente capítulo de esta saga espacial.


