La ciberseguridad en las conferencias de hackers: cuando hasta el aire se monitoriza
En noviembre de 2025, mientras gran parte del sector de la ciberseguridad debate sobre el último ransomware o vulnerabilidad zero-day, quiero hablaros de algo diferente pero igual de relevante: cómo una conferencia de hackers en Nueva Zelanda ha revolucionado la manera en que pensamos sobre la seguridad… del aire que respiramos.
Cuando la salud se convierte en un problema de ciberseguridad
Si has asistido a alguna conferencia de ciberseguridad lo sabrás: salimos con la cabeza llena de ideas y, a menudo, un virus respiratorio de regalo. La famosa «gripe del congreso» es casi una tradición no escrita en estos eventos. Pero ¿y si pudiera evitarse?
Kawaiicon, la principal conferencia hacker de Nueva Zelanda, ha implementado algo que deberíamos estar viendo en todos los eventos técnicos: un sistema de monitorización de CO₂ en tiempo real por salas. Y no, no es ciencia ficción ni un concepto teórico; es una solución práctica que han puesto en marcha con hardware DIY, código abierto y una dosis de ingenio hacker.
El CO₂ como indicador de riesgo biológico
¿Por qué monitorizar el CO₂? No es solo por saber si nos estamos quedando dormidos por falta de oxígeno durante una charla técnica. Los niveles elevados de dióxido de carbono tienen una correlación directa con:
- La reducción de nuestras capacidades cognitivas (justo lo que necesitas en una conferencia técnica…)
- Mayor facilidad para la transmisión de virus en el aire, que pueden permanecer activos durante horas en espacios mal ventilados
Es decir, a mayor concentración de CO₂, mayor probabilidad de que estés respirando virus. O como lo describió la Academia Australiana de Ciencias: «el residuo del aliento de otra persona». Imagen mental bastante gráfica, ¿verdad?
La solución hacker: monitorizar y compartir datos en tiempo real
La implementación en Kawaiicon fue tan elegante como efectiva. Un mes antes del evento, el equipo desplegó 13 monitores DIY de CO₂ RGB Matrix Portal Room basados en un proyecto de Adafruit Industries.
Estos dispositivos se conectaron a un panel de control accesible desde internet que mostraba:
- Lecturas en tiempo real
- Máximos y mínimos diarios
- Historial de datos con tendencias por sala
Hacking de espacios físicos y arquitectónicos
El equipo se enfrentó a retos propios de la arquitectura del Centro Michael Fowler, una mezcla de brutalismo escandinavo y acabados en madera diseñada para mejorar la acústica. La solución: colocar los monitores estratégicamente:
- Cuatro en el auditorio principal (dos por nivel)
- Dos en el espacio de sesiones Renouf
- Monitores adicionales en guardería, áreas para niños, sala tranquila, mostrador de registro y Green Room
Lo que me parece especialmente inteligente es la consideración de la «altura de respiración» para la colocación y evitar ventanas o puertas que pudieran alterar las mediciones.
Del semáforo de colores a la autogestión del riesgo
Durante el evento, los monitores mostraban colores tipo semáforo: verde para niveles seguros, naranja para riesgo medio y rojo para niveles altos de CO₂. Los asistentes podían consultar estos datos en sus móviles, adaptando su comportamiento según la situación de cada sala.
Observé personalmente cómo algunos participantes consultaban los niveles y decidían ponerse o quitarse mascarillas según las condiciones. En el mostrador de registro, un panel mostraba las lecturas de todas las salas para tener una visión general.
Me llamó especialmente la atención una frase de los organizadores: «Todos los que ocupan el espacio tienen diferentes modelos de riesgo y amenaza, y queremos que todos puedan experimentar la conferencia de una manera que se ajuste a su modelo». Esta mentalidad de respeto a la evaluación individual del riesgo es algo que deberíamos trasladar a más aspectos de la ciberseguridad.
¿Por qué esto importa en ciberseguridad?
Quizás te estés preguntando qué tiene que ver todo esto con nuestra especialidad. Mucho más de lo que parece:
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Enfoque holístico de la seguridad: La ciberseguridad no existe aislada de la seguridad física y biológica. Un profesional enfermo no puede defender sistemas adecuadamente.
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Transparencia de datos: Compartir información relevante para que cada uno tome decisiones informadas es un principio básico tanto en bioseguridad como en ciberseguridad.
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Soluciones DIY y de código abierto: La comunidad hacker demuestra una vez más que las herramientas accesibles y abiertas pueden resolver problemas complejos.
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Diseño centrado en el usuario: El sistema está pensado para ser útil sin crear molestias adicionales (usando QR codes y dashboards accesibles).
Un modelo replicable para todos
Lo mejor es que cualquier conferencia puede implementar esto. El equipo de Kawaiicon ha compartido recursos, listas de componentes y guías de ensamblaje en GitHub. No es una solución cara ni técnicamente prohibitiva.
Jeff Moss, fundador de las conferencias Defcon y Black Hat, lo resumió perfectamente: «Lo que hicieron es fantástico. El CO₂ se está utilizando como aproximación para muchas cosas, pero no hay soluciones de monitoreo en red fáciles y económicas disponibles. Kawaiicon construyendo algo así es el verdadero espíritu del hacking».
La nueva normalidad en eventos de ciberseguridad
Mientras nos preparamos para las próximas grandes conferencias del sector, me pregunto cuántas adoptarán medidas similares. Ya no basta con preocuparse por la seguridad de la red WiFi o los controles de acceso físico.
La pandemia nos recordó que la bioseguridad es también un componente crítico de nuestros eventos. Y si bien muchos organizadores prefieren ignorar este aspecto ahora que «la pandemia ha terminado» (spoiler: los virus respiratorios siguen existiendo), proyectos como este demuestran que hay soluciones prácticas disponibles.
No se trata solo de COVID-19, sino de cualquier patógeno respiratorio que pueda propagarse en espacios cerrados. ¿Cuántos de nosotros hemos tenido que cancelar compromisos post-conferencia por enfermedad? ¿Cuánta productividad perdemos como industria por no abordar este problema?
La próxima vez que asistas a un evento de ciberseguridad, pregúntate: ¿están monitorizando la calidad del aire? Y si no lo están haciendo, ¿por qué no? Porque en 2025, monitorizar vulnerabilidades digitales mientras ignoramos las biológicas parece, como mínimo, una inconsistencia en nuestro modelo de amenazas.
Quizás ha llegado el momento de que la comunidad de ciberseguridad aplique su mentalidad hacker a más aspectos de la seguridad física de sus eventos. Al fin y al cabo, no hay nada más hacker que tomar el control de tu entorno con datos y tecnología.


