estados unidos el mayor inversor del mundo en software espia comercial

Estados Unidos: el mayor inversor del mundo en software espía comercial

En un giro que pocos habrían previsto hace unos años, Estados Unidos se ha convertido en el principal inversor mundial en software espía comercial. Un sector que, lejos de ser marginal, ha crecido hasta convertirse en una seria amenaza para la privacidad, los derechos humanos y, paradójicamente, para la propia seguridad nacional de muchos países.

El preocupante auge de la inversión estadounidense en espionaje digital

Según un reciente informe del Atlantic Council publicado en septiembre de 2025, el número de inversores estadounidenses en el mercado del spyware comercial ha crecido de manera alarmante. En apenas un año, se han identificado 20 nuevos inversores con base en EE.UU., elevando la cifra total a 31. Esto supera ampliamente a otros países tradicionalmente asociados con esta tecnología como Israel (26 inversores), Italia (12) o Reino Unido.

Lo más inquietante no es solo el número, sino quiénes están invirtiendo. Ya no hablamos de oscuros fondos especializados en defensa, sino de nombres que probablemente encontrarías en cualquier cartera de inversión convencional: grandes hedge funds como D.E. Shaw & Co. y Millennium Management, la firma de trading Jane Street, o incluso Ameriprise Financial, una compañía de servicios financieros dirigida al público general.

El caso Cognyte: cuando tu dinero financia el espionaje

El informe revela que estos inversores han canalizado fondos hacia empresas como Cognyte, un proveedor israelí de software de «interceptación legal» que ha sido vinculado con abusos de derechos humanos en países como Azerbaiyán e Indonesia.

No sé vosotros, pero a mí me resulta bastante perturbador pensar que el mismo fondo que gestiona parte de los ahorros de millones de personas «normales» pueda estar financiando tecnologías utilizadas para espiar a periodistas y activistas en regímenes autoritarios. Y lo peor es que muchos inversores ni siquiera son conscientes de dónde acaba su dinero.

Paragon Solutions: de Israel a Florida

Otro caso significativo es la adquisición de la empresa israelí Paragon Solutions por parte de AE Industrial Partners, una firma de capital privado con sede en Florida especializada en seguridad nacional. Esta operación, valorada en unos 900 millones de dólares, cobró relevancia cuando se reactivó abruptamente un contrato con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que había permanecido en pausa durante meses.

Los grupos de derechos civiles han calificado esta medida como «extremadamente preocupante», especialmente en el contexto de la ampliación del presupuesto y la autoridad del ICE por parte de la administración Trump.

Lo que pocos saben es que el dinero que financia estas operaciones proviene, en parte, de fondos de pensiones públicos como el Sistema de Jubilación de Bomberos y Policía de Baltimore o el Fondo de Jubilación de Bomberos de Houston. Sí, has leído bien: es posible que el dinero de tu pensión esté financiando el desarrollo de tecnologías de vigilancia.

El mercado global del spyware: crecimiento a pesar de las restricciones

El estudio del Atlantic Council no solo se centra en los inversores. También documenta la evolución del mercado global del software espía, que sigue expandiéndose a pesar de los intentos de regulación. De hecho, su base de datos ha crecido para incluir:

  • 4 nuevos vendedores (como Bindecy de Israel y SIO de Italia)
  • 7 nuevos revendedores o intermediarios
  • 10 nuevos proveedores
  • 55 nuevas personas vinculadas a esta industria

El papel crucial de los intermediarios

Uno de los aspectos más preocupantes que destaca el informe es el papel fundamental que juegan los intermediarios y revendedores, «un conjunto de actores notablemente poco investigado», según indica el documento.

Estas entidades funcionan como puentes entre vendedores, proveedores y compradores, oscureciendo deliberadamente las conexiones entre ellos. Por ejemplo, empresas pantalla como KBH en Panamá o Comercializadora de Soluciones Integrales Mecale en México, ambas vinculadas a productos de NSO Group, creador del infame Pegasus.

Estos intermediarios suelen ser los que conectan a los vendedores con nuevos mercados regionales, facilitando la expansión global del spyware. Y lo más preocupante es que «los revendedores e intermediarios no son actualmente un objetivo de las respuestas políticas», como señala el informe.

La paradoja de la política estadounidense

Hay algo profundamente contradictorio en la posición de Estados Unidos frente al software espía. Por un lado, la administración Biden ha tomado medidas concretas para restringir este mercado a través de órdenes ejecutivas, restricciones comerciales y sanciones. Por otro, el capital estadounidense sigue fluyendo libremente hacia las mismas empresas que estas políticas intentan controlar.

Como explica Jen Roberts, del Atlantic Council: «Existe una brecha crítica entre los políticos estadounidenses y los inversores estadounidenses, donde los dólares estadounidenses continúan financiando las mismas entidades que los políticos estadounidenses están tratando de combatir».

Un ejemplo revelador: Saito Tech (anteriormente Candiru), una empresa de spyware que ha estado en la Lista de Entidades del Departamento de Comercio de EE.UU. desde 2021, recibió nueva inversión de la firma estadounidense Integrity Partners en 2024. Esto demuestra que «las señales del gobierno estadounidense no han sido suficientes para disuadir la inversión en esta tecnología», según Roberts.

La expansión global continúa

El informe también revela la adición de tres nuevos países vinculados a actividades de software espía: Japón, Malasia y Panamá. El caso de Japón resulta particularmente llamativo, ya que es signatario de iniciativas internacionales para frenar el abuso del spyware, como la Declaración Conjunta sobre Esfuerzos para Contrarrestar la Proliferación y el Mal Uso del Software Espía Comercial y el Código de Práctica para Estados del Proceso Pall Mall.

Como señala Roberts, «el poder adquisitivo de EE.UU. es una herramienta significativa para dar forma y restringir el mercado global de software espía». Sin embargo, ese poder está siendo socavado por las propias empresas e inversores estadounidenses.

El futuro de la ciberseguridad está en juego

Esta situación plantea preguntas fundamentales sobre el futuro de la ciberseguridad a nivel global. La proliferación de software espía comercial no solo amenaza la privacidad individual y los derechos humanos, sino que también plantea serios riesgos para la seguridad nacional de todos los países, incluido Estados Unidos.

La tecnología de vigilancia que hoy se vende a gobiernos autoritarios para espiar a disidentes podría mañana ser utilizada contra ciudadanos estadounidenses, diplomáticos o empresas. No es una amenaza hipotética: ya estamos viendo casos de espionaje que afectan a periodistas, políticos y defensores de derechos humanos en todo el mundo.

La responsabilidad de los inversores

Los inversores tienen una responsabilidad ética que no pueden seguir ignorando. No basta con obtener buenos rendimientos si estos provienen de tecnologías que socavan los valores democráticos y los derechos humanos básicos.

Es hora de que los fondos de inversión, las firmas de capital privado y los gestores de activos implementen procesos de diligencia debida más rigurosos para asegurarse de que no están financiando tecnologías que podrían ser utilizadas para fines maliciosos. Y, lo que es más importante, es hora de

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